¿Qué me enseño Harvey?

Jamás pensé que el huracán Harvey llegará a ser tan catastrófico. Estaba atravesando un periodo muy difícil en mi vida personal. Estaba muy estresado y muy asustado por el futuro que se me venía en frente.  

Mi familia fue muy prudente en tomar las medidas necesarias para estar preparados en caso de cualquier emergencia. Mi hermana esperaba celebrar junto a familiares y amigos su primer baby shower en el cual nos sorprenderían mi tía Susy y la esposa de mi primo, Stephanie con su hijo Oscar Fabian, también conocido como “El Canchito”. Llegaron de sorpresa el viernes por la tarde, en uno de los últimos vuelos con destino a Houston ya que, al llegar acá, las noticias informaron que los aeropuertos estarían cerrados y todos los vuelos serían cancelados. Mi tía Berta había llegado también el martes, 22 de Agosto para unirse a la celebración de mi hermana.  

Mi hermana también estaba a punto de mudarse a lo que sería su primera casa. Jairo, mi cuñado estaba ya pintando el cuarto del bebé y haciendo unos últimos arreglos para que se pudieran instalar en su nuevo hogar la semana entrante. Todos los preparativos estaban casi listos pero la noche del jueves, intentando instalar la lavadora y la secadora, la tubería del agua en la casa de mi hermana se explotaría haciendo que el agua se paseara por toda la casa.  

Mi familia de por sí ya estaba preocupada por los daños ocurridos en la casa de mi hermana. Llegó el viernes con Harvey, mi tía, Stephanie y El Chanchito. Todos en mi casa estábamos asustados y contentos por la llegada de nuestros invitados ya que siempre es un placer tener invitados, solo que llegaron en un momento donde se aproximaba una gran catástrofe. El entorno cambió completamente desde el viernes y empezaron las lluvias. El huracán Harvey llegó a Corpus Christi alrededor de eso de las siete de la noche, pero ya había precipitaciones de lluvia desde hacía unas horas antes del huracán. Después de venir con tanta fuerza y ser categorizado como nivel cuatro al tocar la tierra Harvey perdió su intensidad. A pesar de haber pasado a un huracán de categoría cuatro a una tormenta tropical Harvey dio un golpe muy grave.  

Harvey hizo un trayecto que lo llevaría a la ciudad espacial. Las inclemencias del tiempo se hicieron presente y empezó lo que se convertiría en un diluvio. Tenía una entrevista de trabajo después de dos meses de haber buscado, pero Harvey tenía otros planes. Aunque no se me concedió tener la entrevista de trabajo, no puedo quejarme de como Dios me ha bendecido en sí. En mi casa nunca se inundaron las calles ni entró agua a mi casa. En ningún momento se fue la luz, ni se cayó la señal del teléfono. Ver todo el sufrimiento en la televisión te hace apreciar lo que tienes un poco más y aunque mi vida ya era un huracán en sí, me di cuenta que aun como estoy de jodido (temporalmente) todavía puedo servir como una herramienta de ayuda para otras personas. Me di cuenta que la vida y las pertenencias se nos pueden ir en un abrir y cerrar de ojos.  

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Amigos muy cercanos lo perdieron todo y aunque no tienen hogar por el momento estaban contentos con el simple hecho de estar vivos. La casa de mi hermana por poco y se inunda, pero gracias a Dios el agua nunca tocó el interior de la casa. Las aguas llegaron alcanzar el garaje, pero no pasaron de allí. Durante los días lluviosos hice viajes esporádicos a la casa de mi hermana, solo para chequear que todo estuviera bien. En esos viajes vi como los vecinos de Medaow Hill Run en Spring, se organizaron para alejar el agua de sus casas. Entre todos cavaron el suelo para formar una zanja para que fluyera el agua. Entre quejas del distrito y analizando la logística de está zanja, la comunidad dejó a un lado sus diferencias para mantener el bienestar de sus habitantes.  

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Después de cuatro días de lluvia, el cielo finalmente se escampó. El sol volvió a mostrar su cara, pero a pesar de que las lluvias casarón, hay mucho trabajo por hacer en la ciudad. No escribo esta historia para vanagloriar mi estado, solo la escribo como una vivencia.  

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Aquí abajo dejaré un link por si les interesaría donar a aquellas personas damnificadas por el huracán.

https://www.click2houston.com/news/how-you-can-help-hurricane-harvey-victims

 

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Era noviembre, el clima ya había cambiado. El aire soplaba suavemente mientras se instalaba el frío de invierno. Había visto a esta chica desde hace meses en el trabajo, no había tenido la oportunidad de hablarle ya que estaba siempre ocupado haciendo algo. Hasta que me promovieron y agarré un poco de valor.

Le seguía los pasos y la observaba con tál vehemncia que ellá lo notaría. Después de hablarle por unas semanas, la invité a salir por un café. Una tarde al terminar la jornada laboral nos dirigimos a un Starbucks por Market Street en los Woodlands. Era una noche clara, las luces iluminaban la mesa en donde nos sentamos. Su pelo y sus labios rojos parecían estar en armonía con la taza de café roja. Tenía un vestido negro que hacía resaltar su figura. Ella y la noche parecían dar un aire de total parsimonia, lo cual relajaba mis nervios. La flaca de piel morena y labios rojos de San Luis Potosí me traía loco. Me recordabá a The Corn Poppy por Kees Van Dongen aunque siempre detesto esa pintura.

Hablamos por un tiempo de todo y de nada, riéndonos del trabajo, la escuela y otras trivialidades. Esa noche era bella, le pedí que se parara para tomarle unas fotos. Me miró fijamente con sus grandes ojos cafés, me sonrío y con gusto se tomó una foto.

Su pelo largo, piel morena, ojos grandes y labios rojos cautivaron algo en mí. Posó entonces como toda una musa y a mi mente se me venía la frase de Pablo Neruda que dice “Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida.”

Después de platicar por un rato, decidí llevarla a su casa. Ella me dijo que tenía frío y le agarré la mano para comprobar lo que me decía. No solté su mano en todo el trayecto de Market Street a su casa.

Cuando llegamos a su casa. Ella me dijo que se la había pasado muy bien. La miré con esos ojos cafés que me miraban con tanto cariño. Nos reímos una vez más y traté de besarla, pero ella me dijo que quería tomarse las cosas con calma.

Siendo yo un caballero respeté su decisión, pero le dije que me besará la mejilla. Me dio una sonrisa y me marcó el labial en el rostro.

Sabía entonces que ese sería el comienzo de algo completamente nuevo.